lunes, febrero 01, 2010

Revolución Islámica, Imam Jomeini e inicio de una nueva era

"Revolución Islámica, Imam Jomeini e inicio de una nueva era". Un programa de la Radio en castellano de la Voz de la República Islámica de Irán en castellano, espacio que se emite desde Teherán.

Israel usó fósforo blanco contra palestinos

Telsur. Israel admitió haber utilizado bombas de fósforo blanco, prohibidas por Naciones Unidas, durante la agresión a palestinos durante 2009, que duró 22días y dejó cerca de mil 400 muertos.

Israel trafica con órganos de haitianos y palestinos (Videos)

Surgen diversas pruebas que dan a conocer el tráfico de órganos. En esta oportunidad les entregamos dos videos con las pruebas contundentes sobre esta atrocidad y crimen contra la humanidad que realiza el brazo armado del régimen sionista de israel en el exterior.


Declaraciones del Primer Ministro de Haiti

Israel y Estado Unidos aterrorizan al mundo

Un texto de 2006: La historia de las guerras desde el final de la Segunda Guerra Mundial revela la inutilidad de la violencia a gran escala

Howard Zinn
Palestine Chronicle

En homenaje al fallecido historiador Howard Zinn rescatamos este texto del 14 de septiembre de 2006, traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos


Hay algo importante que aprender de la reciente experiencia de Estados Unidos e Israel en Oriente Medio: los ataques masivos, que inevitablemente son indiscriminados, no sólo son moralmente censurables, sino también inútiles para lograr los fines declarados por quienes los llevan a cabo.

En tres años de guerra, que empezaron con el bombardeo “Conmoción y pavor” [contra Iraq] y continúan con la violencia y el caos actual, Estados Unidos ha fracasado completamente en su objetivo declarado de llevar la democracia y la estabilidad a Iraq. La invasión y bombardeo de Líbano por parte de Israel no han proporcionado seguridad a Israel; de hecho, ha aumentado la cantidad de sus enemigos, ya sea en Hizbolá, en Hamás, o entre árabes que no pertenecen a ninguno de estos dos grupos.

Recuerdo la novela de John Hersey, The War Lover [El amante de la guerra] en la que un machista piloto estadounidense, al que le encanta arrojar bombas sobre la gente y que también se vanagloria de sus conquistas sexuales, resulta ser impotente. El president Bush, pavoneándose con su cazadora de aviador en un avión de guerra y anunciando la victoria sobre Iraq, ha resultado ser muy parecido a este personaje de Hersey, sus palabras igual de jactanciosas y su maquinaria militar igual de impotente.

La historia de las guerras que ha habido desde el final de la Segunda Guerra Mundial revela la inutilidad de la violencia a gran escala. A pesar de sus descomunales arsenales, Estados Unidos y la Unión Soviética fueron incapaces de derrotar a movimientos de resistencia en naciones pequeñas y débiles -- Estados Unidos en Vietnam, la Unión Soviética en Afghanistan – y fueron obligados a retirarse.

Incluso las “victorias” de las grandes potencias militares resultaron ser fugaces. Era de suponer que tras atacar e invadir Afganistán el presidente era capaz de declarar que los talibán habían sido derrotados. Pero más de cuatro años después, en Afganistán reina la violencia y los talibán continúan activos en la mayor parte del país.

Las dos naciones más poderosas después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la Unión Soviética, con todo su poderío militar no han sido capaces de controlar acontecimientos en países que ellos consideraban bajo su esfera de influencia – la Unión Soviética en la Europa del este y Estados Unidos en América Latina.

Más allá de la inutilidad de la fuerza armada, y en última instancia más importante, es el hecho de que la guerra en nuestra época provoca inevitablemente la muerte indiscriminada de gran cantidad de personas. Por decirlo más rotundamente, la guerra es terrorismo. Ésta es la razón por la que una “guerra contra el terrorismo” es una contradicción en los términos. Las guerras emprendidas por naciones, ya sea Estados Unidos o Israel, son cien veces más mortales para personas inocentes que los atentados terroristas, atroces como son.

La repetida excusa dada tanto por los portavoces del Pentágono como por los altos cargos israelíes para arrojar bombas donde viven personas ordinarias es que los terroristas se esconden entre los civiles. Por consiguiente, el asesinato de personas inocentes (en Iraq, en Líbano) se dice que es accidental, mientras que las muertes causadas por el terrorismo (el 11 de septiembre, por los cohetes de Hizbolá) es deliberado.

Ésta es una distinción falsa que se refuta rápidamente en cuanto se piensa un poco. Si se arroja deliberadamente una bomba sobre una casa o un vehículo sobre la base de que un “sospechoso terrorista” está dentro (nótese el frecuente uso de la palabra sospechoso como prueba de la incertidumbre en torno a los objetivos), las subsiguientes muertes de mujeres y niños pueden no ser intencionales. Pero tampoco son accidentales. La descripción adecuada es “inevitable”.

Por lo tanto, si una acción inevitablemente matará a personas inocentes, es tan inmoral como un atentado deliberado contra civiles. Y cuando se considera que el número de personas inocentes que muere inevitablemente durante acontecimientos “accidentales” ha sido mucho, muchísimo mayor que el de todos las muertes causadas deliberadamente por los terroristas, se debe rechazar la guerra como una solución al terrorismo.

Por ejemplo, las bombas estadounidenses asesinaron a más de un millón de civiles en Vietnam, supuestamente por “accidente”. Sumen ustedes todos los atentados terroristas ocurridos en todo el mundo a lo largo del siglo XX y no equivalen a esa espantosa cifra.

Si reaccionar por medio de la guerra contra los atentados terroristas es indefectiblemente immoral, entonces debemos buscar otros medios que no sean la guerra para acabar con el terrorismo, incluyendo el terrorismo de la guerra. Y si la represalias militar por el terrorismo no sólo es inmoral sino también inútil, entonces los dirigentes políticos, por más fríos que sean sus cálculos, puede que tengan que reconsiderar sus políticas.

Howard Zinn era profesor emérito de la Universidad de Boston. Sus principales obras traducidas al castellano son Nadie es neutral en un tren en marcha, Hondarribia, Hiru, 2001 (traducción de Roser Berdagué ), La otra historia de Estados Unidos, Hondarribia, Hiru, 2005 (ed. revisada y corregida por el autor, traducción de Toni Strubel) y Sobre la guerra: la paz como imperativo moral, Barcelona, Debolsillo, 2008 (traducción de Ramón Vilà Vernis)

[Artículo publicado originalmente en Palestine Chronicle, el 14 de septiembre de 2006]

Fuente: http://windowintopalestine.blogspot.com/2010/01/israel-and-america-terrorize-world.html?

Las prisiones secretas de Obama

Asaltos nocturnos, centros de detención ocultos, la “Cárcel Negra” y los perros de la guerra en Afganistán

Anand Gopal
TomDispatch.com

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández


[El Fondo para el Periodismo de Investigación ha subvencionado la investigación de esta historia]

Una tranquila noche de invierno del pasado año en la ciudad afgana de Khost, un joven empleado del gobierno de nombre Ismatullah se esfumó, sencillamente. Se le había visto en el bazar de la ciudad con un grupo de amigos. Sus familiares estuvieron registrando durante días las polvorientas calles de Khost. Los patriarcas de la ciudad contactaron con los comandantes talibanes en la zona que solían secuestrar a trabajadores del gobierno, pero nunca habían oído hablar del joven. Hasta el gobernador se implicó en la búsqueda, ordenando a su policía que investigara entre las peligrosas bandas criminales que en ocasiones acosaban y cazaban a jóvenes asiduos al bazar para pedir luego un rescate.

Pero la búsqueda no dio fruto alguno. La primavera y el verano llegaron y se fueron y no hubo señal alguna de Ismatullah. Un día, mucho después de que la policía y los patriarcas de la aldea hubieran abandonado su búsqueda, un correo entregó una pulcra nota escrita a mano en el puesto de la Cruz Roja que estaba cerca de la vivienda de su familia. En ella, Ismatullah informaba de que se encontraba en Bagram, una prisión estadounidense situada a más de 320 kilómetros de distancia. Las fuerzas estadounidenses le habían capturado cuando iba desde el bazar camino de su casa, afirmaba la tersa carta y no sabía cuando le liberarían.

En algún momento de los últimos años, los aldeanos pastunes de la escarpada zona central de Afganistán empezaron a perder la fe en el proyecto de EEUU. Y muchos de ellos pueden señalar el momento preciso de esa transformación, que normalmente se produjo a altas horas de la noche, cuando la mayor parte del país se encontraba dormido. En el hermético proceso de detenciones implementado por EEUU, habitualmente se arresta a los sospechosos en la oscuridad, enviándoles después a una de las áreas de detención establecidas en las bases militares, a menudo por la más ligera sospecha y sin conocimiento de sus familias.

Este proceso ha conseguido crear incluso más miedo y odio en Afganistán que los ataques aéreos de la coalición. Los asaltos y detenciones nocturnos, poco conocidos fuera de esas aldeas pastunes, han ido poniendo poco a poco a los afganos contra las mismas fuerzas que saludaron como liberadoras hace tan sólo unos años.

Una oscura noche de noviembre

Era el 19 de noviembre de 2009, a las 03,15 horas de la madrugada. Una fuerte explosión despertó a los aldeanos de una arbolada zona de las afueras de la ciudad de Ghazni, una ciudad de antiguos orígenes del sur del país. Un equipo de soldados estadounidenses dinamitó la puerta principal de la casa de Majidullah Qarar, el portavoz del ministro de agricultura. Qarar se encontraba en Kabul en aquellos momentos, pero sus parientes estaban en casa, cuatro de ellos dormían en la habitación para invitados de la familia. Uno de ellos, Hamidullah, que vende zanahorias en el bazar local, corrió hacia la puerta de la zona de invitados. Inmediatamente le dispararon, pero se las arregló para arrastrarse hacia adentro, dejando un reguero de sangre tras él. Después, Azim, panadero, se lanzó corriendo hacia su primo herido. También le dispararon y se dobló contra el suelo. Los dos hombres atacados le gritaron a los dos familiares que quedaban en la habitación que se quedaran allí, pero ellos –niños ambos- no se atrevieron ni a moverse y se quedaron paralizados y callados en sus camas muertos de miedo.

Los soldados extranjeros, la mayoría de ellos con barba y tatuajes, se dirigieron a la zona principal. Tiraron las ropas por el suelo, haciendo añicos la vajilla y forzando los armarios. Finalmente, encontraron al hombre que buscaban: Habib-ur-Rahman, programador de ordenadores y empleado del gobierno. Rahman era el responsable de convertir Microsoft Windows en inglés al lenguaje pastún local para que las oficinas del gobierno pudieran utilizar el software. Había pasado un tiempo en Kuwait, y el traductor afgano que acompañaba a los soldados declaró que habían actuado a partir del chivatazo de que Rahman era miembro de al-Qaida.

Se llevaron descalzo a Rahman y a un primo suyo a un helicóptero que esperaba a una cierta distancia y les transportaron hasta una pequeña base estadounidense situada en una provincia vecina para interrogarles. Después de dos días, las fuerzas estadounidenses liberaron al primo de Rahman. Pero, desde entonces, a Rahman ni se le ha visto ni se sabe nada de él.

“Hemos llamado a su móvil pero no responde”, dice su primo Qarar, el portavoz del ministro de agricultura. Utilizando sus poderosos contactos, Qarar consiguió la ayuda de la policía local, de los parlamentarios, del gobernador e incluso del mismo ministro de agricultura en la búsqueda de su primo, pero no lograron que les dijeran nada. Los funcionarios del gobierno que investigaron de forma independiente el escenario tras el asalto y que corroboraron las afirmaciones de la familia, presionaron también exigiendo una respuesta de por qué se había asesinado a dos miembros de la familia Qarar. Las fuerzas estadounidenses emitieron un comunicado diciendo que los muertos eran “combatientes enemigos que habían mostrado una intención hostil”.

Semanas después del asalto, la familia siente una gran amargura. “Todo el mundo en la zona sabía que éramos una familia que trabaja para el gobierno”, dice Qarar. “Rahman ni siquiera podía salir de la ciudad porque si los talibanes le pillaban en el campo le hubieran matado”.

Sin embargo, más allá de la pregunta de si Rahman era inocente o culpable, la forma en que fue capturado ha dejado un residuo de odio y rabia en su familia. “¿Por qué tenían que matar a mis primos? ¿Por qué tenían que destruir nuestra casa?”, pregunta Qarar. “Sabían donde trabajaba Rahman. ¿Es que no podían venir con una orden judicial durante el día? Habríamos obligado a Rahman a cumplirla”.

“Yo solía aparecer en televisión diciendo que la gente debía apoyar a este gobierno y a los extranjeros”, añade. “Pero estaba equivocado. ¿Por qué van a apoyarles? No me importa que me disparen por decir esto, porque sólo estoy diciendo la verdad”.

Los perros de la guerra

Los asaltos nocturnos son sólo el primer paso en el proceso de detención que EEUU lleva a cabo en Afganistán. Normalmente se envía a los sospechosos a una de entre las series de prisiones habilitadas en las bases militares estadounidenses por todo el país. Oficialmente hay nueve cárceles de ese tipo, denominadas en la jerga militar Campos de Detención. Son zonas pequeñas, a menudo tan sólo un puñado de celdas divididas por paneles de contrachapado, y se utilizan fundamentalmente para interrogar a los prisioneros.

En los primeros años de la guerra, esas áreas no eran sino lugares de paso para quienes enviaban a la prisión de Bagram, una instalación con una reputación infame de malos tratos y torturas. Como en los últimos años, el foco de la atención internacional cayó sobre Bagram, los guardianes empezaron a comportarse mejor y el maltrato de prisioneros empezó a perpetrarse en los menos conocidos Campos de Detención.

De los 24 ex prisioneros entrevistados para esta historia, 17 afirman haber sido torturados en esos lugares o en el camino hacia los mismos. Doctores, funcionarios del gobierno y la Comisión Independiente Afgana por los Derechos Humanos, una institución encargada de investigar las denuncias por abusos, corroboran doce de esas afirmaciones.

Uno de esos ex detenidos es Nur Agha Sher Khan, que era oficial de policía en Gardez, una ciudad de casas de adobe situada en la parte oriental del país. Según Sher Khan, fuerzas estadounidenses le detuvieron en un asalto nocturno en 2003 y le llevaron a un Campo de Detención en una base cercana de EEUU. “Me interrogaron toda la noche”, recuerda, “pero no tenía nada que decirles”. Sher Khan trabajó para un comandante de policía al que las fuerzas estadounidenses habían detenido por sospechar que tenía vínculos con la insurgencia. De forma ocasional, había sido conductor de ese comandante, lo cual le convirtió en sospechoso a los ojos de los estadounidenses.

Los interrogadores le taparon los ojos, le taparon la boca y le encadenaron al techo, acusa. Ocasionalmente soltaban a un perro, que le mordía una y otra vez. En un determinado momento, le quitaron la venda de los ojos y le obligaron a arrodillarse sobre una larga barra de madera. Me ataron las manos a una polea por encima de mí y me empujaban adelante y atrás mientras la barra rodaba a través de mis espinillas. Yo no paraba de dar alaridos”. Entonces le empujaban al suelo y le obligaban a tragar doce botellas de agua. “Dos tipos me abrían la boca y derramaban el agua por mi garganta hasta que el estómago se me llenaba y perdía el conocimiento. Era como si alguien me inflara”, dice. Cuando volvía en si tras el desmayo, no paraba de vomitar agua.

Esto continuó así toda una serie de días, algunas veces le colgaban boca abajo del techo, y otras veces le vendaban los ojos durante amplios períodos. Finalmente, le enviaron a Bagram, donde cesaron las torturas. Cuatro meses después, fue liberado silenciosamente con una carta de disculpa de las autoridades estadounidenses por haber encarcelado por error.

Una investigación del caso de Sher Khan por la Comisión Afgana Independiente por los Derechos Humanos y un doctor independiente hallaron que tenía heridas que se correspondían con el maltrato y torturas que afirma haber padecido. Las fuerzas estadounidenses han declinado comentar nada de su caso, pero un portavoz dijo que algunos de los soldados implicados en las detenciones en esa parte del país habían recibido “castigos administrativos” no especificados. Añadió que “todos los detenidos son tratados humanamente”, excepto casos aislados.

Los desaparecidos

Algunos de los que llevan a los Campos de Detención nunca llegan a Bagram, sino que son sencillamente liberados después de que las autoridades consideran que son inofensivos. Aún así, algunos afirman haber sido torturados. Como fue el caso de Hajji Ehsanullah, secuestrado en una noche de invierno de 2008 de su hogar en la provincia sureña de Kabul. Fue conducido a un sitio de detención en la provincia de Khost, a unos 320 kilómetros de distancia. Volvió a su hogar trece días después, con la piel llena de cicatrices de las mordeduras de los perros y con dificultades de memoria que, según su doctor, eran consecuencia de un golpe en la cabeza. Las fuerzas estadounidenses le arrojaron en una gasolinera de Khost después de tres días de interrogatorio. Le llevó más de diez días encontrar la forma de volver a su casa.

Otros de los que llegan a esos sitios no acaban en Bagram por razones muy diferentes. En los escarpados pueblos del sur pastún, donde los rumores crecen con mayor abundancia que la más abundante de las cosechas, las gentes del lugar susurran historias de personas que fueron capturadas y ejecutadas. Muchas veces no hay pruebas. Pero de vez en cuando, aparece algún cuerpo. Tal fue el caso en el campo de detención de una base del ejército estadounidense en la provincia de Helmand, donde en 2003 un coronel del ejército estadounidense escribió en el informe de la autopsia de un detenido que murió bajo custodia estadounidense (del que más tarde se pudo disponer a través del Acta de Libertad de Información): “La muerte sobrevino por múltiples heridas causadas por un objeto contundente en el torso inferior y en las piernas, complicadas con rabdomiliósis (La rabdomiólisis es una destrucción de las fibras musculares estriadas con liberación de sustancias a la circulación, entre ellas la mioglobina. La mioglobina es la responsable del daño renal por obstrucción de estructuras renales o liberación de sustancias tóxicas. La rabdomiólisis se produce en casos de accidente por aplastamiento, convulsiones o necrosis musculares, entre otros). Forma de morir: homicidio”.

En la polvorienta provincia de Khost, un día del pasado mes de diciembre, las fuerzas estadounidenses lanzaron un asalto nocturno contra el pueblo de Motai, matando a seis personas y capturando a nueve, según casi una docena de autoridades del gobierno local y de testigos oculares. Dos días después, los cuerpos de dos de los detenidos –con esposas de plástico en las manos- fueron hallados a más de un kilómetro de distancia de la mayor base de EEUU en la zona. Un portavoz del ejército de EEUU rechaza cualquier implicación en las muertes y se niega a comentar los detalles del asalto. Sin embargo, los oficiales afganos y los patriarcas locales, mantienen con toda firmeza que los dos fueron asesinados cuando estaban bajo vigilancia estadounidense. Las autoridades estadounidenses liberaron a cuatro de los otros aldeanos en los días siguientes. Se desconoce el destino de los tres restantes cautivos.

El asunto podría aclararse si el ejército estadounidense fuera menos hermético acerca de su proceso de detención. Pero el secretismo ha estado al orden del día. Los nueve Campos de Detención están envueltos en secretismo oficial, pero al menos la Cruz Roja y otras organizaciones humanitarias saben que existen. Sin embargo, puede haber otros de cuya existencia, en las decenas de bases militares que salpican todo el país, no se sabe nada. Un ejemplo, según antiguos detenidos, es la instalación de detención en Rish Khor, una base del ejército afgano que se alza en lo alto de una montaña con vistas a la capital, Kabul.

Una noche del pasado año, las fuerzas estadounidenses asaltaron Zaiwalat, una diminuta aldea encajada entre las montañas de la provincia de Wardak, a unas cuantas docenas de millas al oeste de Kabul, y capturaron a nueve vecinos. Llevaron a los cautivos a Rish Khor y les interrogaron durante tres días. “Nos tuvieron en un contenedor”, recuerda Rehmatullah Muhammad, uno de los nueve. “Estaba hecho de acero. Nos tuvieron esposados los tres días. Apenas dormimos esos días”. Los interrogadores, vestidos de paisano, acusaron a Rehmatullah y a los otros de proporcionar refugio y comida a los talibanes. Los sospechosos fueron después enviados a Bagram y liberados después de cuatro meses. (Un número de ex detenidos dijeron que fueron interrogados por funcionarios de paisano pero no sabían si esos funcionarios pertenecían al ejército, a la CIA, o eran contratistas privados).

Los activistas afganos por los derechos humanos están preocupados de que las fuerzas estadounidenses puedan estar utilizando sitios secretos de detención como Rish Khor para llevar a cabo interrogatorios fuera de cualquier control. Sin embargo, el ejército estadounidense niega incluso tener conocimiento de la instalación.

La Cárcel Negra

Mucho menos secreta es la parada final para la mayoría de los cautivos: las Instalaciones de Internamiento de Bagram. Aunque se la denomina con el inquietante nombre del “Guantánamo de Obama”, sin embargo, Bagram ofrece, ahora, las mejores condiciones de todo el proceso de detención para los cautivos.

Su vida moderna como prisión empezó en 2001, cuando pequeños cifras de detenidos de toda Asia eran encarcelados allí en la primera parte de una odisea que les arrojaría finalmente en las instalaciones estadounidenses de detención de la Bahía de Guantánamo, en Cuba. Sin embargo, se ha convertido en el principal destino para los capturados dentro de Afganistán como parte de la creciente guerra que el país padece. En 2009, la población de presos había aumentado hasta más de 700. Construida en un viejo hangar sin ventanas de la época soviética, la prisión consiste en dos filas de atestadas celdas que parecen jaulas bañadas de forma continua con luz blanca. Los guardias caminan a lo largo de una plataforma que va pasando a través de la parte superior de las alambradas, una posición fácil desde la que vigilar a los prisioneros abajo.

Infames y habituales torturas, al estilo de la prisión de Abu Ghraib en Iraq, marcaron los primeros años de Bagram. Por ejemplo, Abdullah Mujahed, fue capturado en el pueblo de Kar Marchi en la provincia oriental de Paktia en 2003. Mujahed era un comandante de la milicia tayica que había dirigido un levantamiento armado contra los talibanes en sus días de decadencia, pero las fuerzas estadounidenses le acusaron de tener conexiones con la insurgencia. “En Bagram, estuvimos esposados, con los ojos vendados y con los pies encadenados durante días”, recuerda. “No nos permitieron dormir ni un momento durante trece días y trece noches”. Un guardia le golpeaba las piernas cada vez que se quedaba dormido. A diario podía oír los alaridos de los presos torturados y el inconfundible sonido de los grilletes arrastrándose por el suelo.

Después, llegó un día en que un grupo de soldados le arrastró hasta un avión, negándose a decirle adónde le llevaban. Finalmente, aterrizó en otra prisión, donde pudo sentir que el aire era denso y húmedo. Cuando caminaba a través de la fila de jaulas, los presos empezaron a gritar: “¡Esto es Guantánamo! ¡Estás en Guantánamo!”. Allí se enteró que le acusaban de dirigir el grupo islamista pakistaní Lashkar-e-Taiba (que en realidad dirigía otra persona que tenía el mismo nombre y que había muerto en 2006). Finalmente, EEUU le liberó y le devolvió a Afganistán.

Los ex detenidos de Bagram afirman que eran golpeados con regularidad, sometidos a música estridente durante 24 horas al día, que se les impedía dormir, que se les desnudaba y que se les forzaba a adoptar lo que los interrogadores denominaban “posiciones de estrés”. El peor momento llegó a finales de 2002, cuando los interrogadores golpearon a dos presos hasta matarles.

Las Fuerzas Especiales de EEUU también dirigían una segunda y secreta prisión en la Base Aérea de Bagram, a la que la Cruz Roja no tiene aún acceso. Utilizada sobre todo para interrogatorios, es tan temida por los prisioneros que la han denominado la “Cárcel Negra”.

Un día de hace dos años, las fuerzas estadounidenses fueron a por Noor Muhammad, en las afueras de la ciudad de Kajaki, en la provincia sureña de Helmand. Muhammad, que es médico, dirigía una clínica que atendía a todo el que llegaba hasta ella en búsqueda de cuidados, incluidos los talibanes. Los soldados asaltaron su clínica y su casa, matando a cinco personas (incluidos dos pacientes) y deteniendo tanto a su padre como a él. Al día siguiente, los vecinos encontraron el cadáver esposado del padre de Muhammad, muerto, al parecer, de un disparo.

Los soldados se llevaron a Muhammad a la Cárcel Negra. “Había un pasillo muy estrecho con montones de celdas a ambos lados y una gran puerta de acero y luces brillantes. No sabíamos cuándo era de noche y cuándo de día”. Le mantuvieron en una habitación de hormigón sin ventanas, totalmente confinado en solitario. Los soldados le arrastraban siempre por el cuello y le negaban el alimento y el agua. Le acusaron de proporcionar cuidados médicos a los insurgentes, a lo cual él les contestaba: “Soy médico. Mi deber es proporcionar cuidados a cualquier ser humano que llegue a mi clínica, ya sea talibán o del gobierno”.

Finalmente, Muhammad fue liberado, pero cerró su clínica y dejó su ciudad natal. “Me aterran tanto los estadounidenses como los talibanes”, dice. “Me alegro de que mi padre haya muerto, de que no tenga que vivir en este infierno”.

Miedo a la oscuridad

A diferencia de la Cárcel Negra, los oficiales estadounidenses, en los últimos dos años, han tratado de reformar la principal prisión en Bagram. Las torturas se han acabado allí, y ahora los oficiales de la prisión alardean de que los presos suelen engordar unos siete kilos mientras están detenidos. En algún momento de los primeros meses de este año, los oficiales planean abrir una deslumbrante nueva prisión –que finalmente sustituirá a la de Bagram- con celdas grandes y ventiladas, el último equipamiento médico y salas para formación vocacional. La prisión de Bagram se traspasará el año que viene a los afganos aunque el resto del proceso de detención permanecerá en manos estadounidenses.

Pero los defensores de los derechos humanos dicen que continúan estando preocupados por el proceso de detención. El Tribunal Supremo de EEUU dictaminó en 2008 que no se les puede negar a los presos de Guantánamo su derecho al habeas corpus, pero no decidió la misma resolución en relación a los detenidos en Bagram. (Los oficiales estadounidenses dicen que Bagram está en medio de una zona de guerra y por tanto no se aplica allí la legislación relativa a los derechos civiles que se establece dentro de EEUU). A diferencia de Guantánamo, los presos no tienen derecho allí a acceder a un abogado. La mayoría dice que no tiene ni idea de por qué están detenidos. Los presos aparecen ahora ante un panel de revisión cada seis meses, que intenta volver a considerar su detención, pero su capacidad para plantear preguntas sobre su situación es limitada. “Sólo se me permitió decir sí o no y no pude explicar nada durante mi vista”, dice Rehmatullah Muhammad.

Sin embargo, la mejoría en las condiciones de Bagram plantea la pregunta de si EEUU es capaz de combatir una guerra más limpia. Eso es lo que el comandante de guerra en Afganistán, el General Stanley McChrystal prometió este verano: menos bajas civiles, menos temidos asaltos de las casas y un proceso de detención más transparente.

Las tropas estadounidenses que operan bajo el mando de la OTAN han empezado a cumplir normas de comportamiento más estrictas: ahora sólo pueden mantener oficialmente a los detenidos 96 horas antes de transferirles a las autoridades afganas o liberarles, y las fuerzas afganas deben tomar el mando en el registro de las casas. Cuando se les pregunta a los soldados estadounidenses, se indignan por esas restricciones, y tienen diversos métodos para sortearlas. “Algunas veces detenemos a gente y después cuando pasan las 96 horas, les transferimos a los afganos”, dice un marine estadounidense, que habla bajo anonimato. “Ellos les dan unas cuantas palizas por nosotros y nos los devuelven para otras 96 horas. Esto puede prolongarse hasta que obtengamos lo que queremos”.

Una forma más sencilla de pasarse por alto las normas es llamar a las Fuerzas de Operaciones Especiales de EEUU –los Focas de la Marina, los Boinas Verdes y otros- que no están bajo el mando de la OTAN y por tanto no están obligados por las normas más estrictas de comportamiento. Esas tropas de elite son las que están detrás de la mayoría de los asaltos nocturnos y de las detenciones en la búsqueda de “sospechosos de alto valor”. Los oficiales del ejército estadounidense dicen en las entrevistas que las nuevas restricciones no han afectado en absoluto al número de asaltos y detenciones. No obstante, el actual cambio es más sutil: el proceso de detención se ha trasladado casi enteramente a las zonas y actores que mejor pueden evitar el escrutinio público: las Fuerzas de Operaciones Especiales y las pequeñas prisiones de campo.

El cambio señala hacia una realidad profunda de la guerra, los soldados estadounidenses dicen: no puedes combatir a las guerrillas sin asaltos y detenciones invasivos, sería como combatir sin balas. A los ojos de un soldado estadounidense, Afganistán es un lugar tenebroso. Los hombres llevan barba y turbante. Rezan incesantemente. En la mayor parte del país, a las mujeres se les prohíbe salir de casa. Muchos afganos poseen un Kalashnikov. “No puedes confiar en nadie”, dice Rodrigo Arias, un marine que se encuentra en una base en la provincia nororiental de Kunar. “Estuvieron a punto de matarme en varias emboscadas, pero los aldeanos no nos dicen nada. Aunque normalmente saben algo”.

Un oficial que ha trabajado en los Campos de Detención dice que son necesarios docenas de asaltos para que aparezca un sospechoso útil. “Algunas veces tienes que reventar las puertas. Algunas veces tienes que retorcer brazos. Tienes que utilizar toda una amplia red, pero cuando atrapas a la persona correcta, eso es lo que marca la diferencia”.

Para Arias, es una cuestión de supervivencia. “Quiero volver a casa de una pieza. Si eso significa que tengo que acorralar a la gente, la acorralaré”. Cuestionar esto, dice, es cuestionar si merece la pena luchar la guerra misma. “Ese no es mi trabajo. La gente de Washington es la que tiene que encargarse de eso”.

Si los asaltos nocturnos y las detenciones son una parte inevitable de la guerra moderna de contrainsurgencia, entonces, lo mismo sucede con el resentimiento que engendran. “Nos alegramos cuando llegaron los estadounidenses. Pensábamos que traerían paz y estabilidad”, dice el ex detenido Rehmatullah. “Pero ahora casi todo el mundo en mi pueblo quiere que se larguen. Un año después de que soltaran a Rehmatullah, capturaron a su sobrino. Dos meses después, se llevaron también a otros vecinos.

Se ha convertido en una pauta de conducta predecible: Las fuerzas talibanes lanzan emboscadas sobre los convoyes estadounidenses cuando pasan por el pueblo, y después se retiran a los densos huertos de frutales que cubren la zona. Después, los estadounidenses vuelven por la noche para llevarse sospechosos. Según los aldeanos, en los dos últimos años, se han llevado a dieciséis personas y han asesinado a otras diez en este pequeño pueblo de unos 300 habitantes. En el mismo período, dicen, los insurgentes mataron a un vecino y no se llevaron a ningún rehén.

Por lo tanto, las gentes de ese pueblo temen más los asaltos nocturnos que a los talibanes. Ahora las noches en que los niños de Rehmatullah oyen el lejano zumbido de un helicóptero, corren a su dormitorio. Él les consuela, pero admite que también necesita que le tranquilicen. “Sé que ya soy demasiado mayor para eso”, dice, “pero esta guerra me ha hecho tener miedo de la oscuridad”.

Anand Gopal ha informado desde Afganistán para el Christian Science Monitor y el Wall Street Journal. Pueden leerse sus trabajos en: analdgopal.com. Actualmente está trabajando en un libro sobre la guerra afgana. Este artículo se ha publicado en el último número de la revista Nation. Para escucharle en una entrevista de audio con Timothy McBain, de TomDispatch, hablando de cómo consiguió este reportaje, pínchese aquí.

Fuente:

http://www.tomdispatch.com/post/175197/tomgram%3A_anand_gopal%2C_afraid_of_the_dark_in_afghanistan/#more

Irak se convierte en el productor más grande en el mundo

IRIB. Irak se convertirá muy pronto en el productor más grande del mundo.

La cadena televisiva de Euro News, informó que Irak tomará muy pronto el nombre del productor petrolero más grande del mundo.

Bagdad firmó un acuerdo de 20 años con la compañía gigante energética de Rusia, Lucke Evil y la de State Evil de Noruega.

Dicho acuerdo contiene la explotación de un pozo de crudo en el sur de Bagdad.

El nivel de la explotación de petróleo de dicho pozo se evalúa en más de 90 millones de dólares hasta 2017.

Posturas de las autoridades del Hezbolá del Líbano ante las amenazas del régimen sionista

IRIB. El vicesecretario general del Hezbolá del Líbano, el jeque Naim Ghasem, insistió en que la resistencia se prepara para enfrentarse contra cualquier amenaza del régimen sionista. Además especificó que hay que entender que la existencia de la entidad sionista perturba la vida en la región.

Por otra parte, Ammar Musavi, responsable de las relaciones extranjeras del Hezbolá de Líbano anunció que las amenazas continuas de Israel contra este país muestran que el régimen sionista se ha difundido ante la disposición de la resistencia. Además especificó que son más de medio siglo que esta entidad ha establecido una inseguridad en la región.

También, el jeque Mohammad Yazbak, miembro del consejo central del Hezbolá del Líbano enfatizando en que los libaneses están dispuestos a enfrentarse contra el régimen sionista y sus amenazas y no permitirán que éste pisotee el suelo del territorio sagrado del Líbano añadió que reaccionarán ante cualquier tontería del régimen sionista en su nuevo ataque contra este país.

Por otra parte, Asem Ghansu, uno de los activistas políticos del Líbano consideró repetitivas las amenazas sionistas contra el Líbano y la resistencia. Además al aludir a la victoria de la resistencia en la guerra de los 33 días del año 2006 del régimen sionista contra el Líbano anunció que Israel no puede atacar a dicho país y sus amenazas solo son propagandísticas. Insistió en que la resistencia está completamente dispuesta a enfrentarse contra un probable ataque del régimen sionista.

La resistencia antiisraelí del pueblo del Líbano liderado por el Hezbolá desempeña un papel primordial ante cualquier medida del régimen sionista. Los fracasos continuos de la entidad sionista ante la resistencia del Líbano han provocado que éste por temor a experimentar otro fracaso ante la resistencia, no pueda nuevamente atacar en los últimos 3,5 años este país y convertirlo en un lugar para el avance de sus políticas expansionistas.

Por eso, algunos observadores políticos evalúan que las amenazas del régimen sionista contra el Líbano se consideran una guerra psicológica contra dicho país a fin de debilitar el espíritu de los libaneses para obligarles a rendirse. Por otra parte, algunos observadores políticos consideran que las amenazas en aumento del régimen sionista que indican el espíritu violento de este régimen, habla de que Israel se prepara para un nuevo belicismo a fin de tapar sus fracasos ante la resistencia.

Lo evidente es que la reacción de la resistencia y el énfasis de los libaneses en la continuación de la resistencia ante este régimen han provocado el fracaso del régimen sionista en alcanzar sus objetivos.

Israel desencadenando una guerra psicológica, no solo no ha podido alcanzar sus objetivos sino que la firme postura de los responsables de la resistencia ante el régimen sionista ha provocado que este régimen después de la guerra de los 33 días contra el Líbano que concluyó con el fracaso de dicho régimen, no se atreve a plantear un nuevo ataque contra dicho país.

Estos asuntos una vez más han esclarecido el papel de la resistencia en proteger el Líbano y hablan de que la continuación de la resistencia es algo necesario como un elemento importante en el fortalecimiento del poder defensivo del Líbano y puede neutralizar las diferentes amenazas contra el Líbano.

Hamas: Podemos Alcanzar a los Israelíes en el Extranjero

Al Manar. Hamas dijo el sábado que planeaba enviar a representantes a Dubai para tomar parte en una investigación conjunta sobre el asesinato de un alto líder de su organización, Mahmud al Mabhuh, hace 10 días.

Al Mabhuh fue responsable de la captura y muerte de dos soldados de ocupación israelíes, Aviv Sasportas e Ilan Saadon. Hamas afirma que Israel estuvo detrás de su muerte.

El portavoz de Hamas, Ayman Taha, dijo que esperaba que las autoridades de Dubai cooperaran con el equipo de investigación, añadiendo que “el enemigo sionista pagará un alto precio por este crimen.”

Un alto líder de Hamas, Mahmud al Zahhar dijo el sábado que Israel sería el único responsable por las “repercusiones” de llevar el conflicto a la arena internacional. “Israel sabe que Hamas puede golpear a todos los objetivos israelíes en el extranjero, en cualquier momento y en cualquier lugar,” dijo.

“Hemos defendido que la confrontación entre nosotros y el enemigo israelí permanezca dentro de los territorios ocupados. Israel quiere cambiar las reglas del juego y abrir el campo internacional para las batallas, así que él será el responsable si esto ocurre,” dijo Al Zahhar. “Estamos esperando a enviar nuestra respuesta para que sea de un nivel adecuado.”

Otra figura de Hamas, Osama Hamdan, dijo que el grupo de resistencia islámica reforzará la seguridad de los representantes de Hamas en los países árabes y europeos.

Abu Obeida, el portavoz de la rama militar de Hamas, las Brigadas de Izz al Din al Qassam, culpó al Mossad del asesinato diciendo que el atentado “ha expandido el círculo de asesinatos cometidos por los sionistas y demuestra que ellos han penetrado profundamente en los estados árabes e islámicos. Existen claras señales de que los sionistas buscan derramar la sangre de la nación árabe e islámica,” señaló.

Abu Obeida añadió que era el deber de los países árabes “cortar el largo brazo de la entidad sionista antes de que el Mossad tenga la oportunidad de llevar a cabo sus crímenes.”

Por su parte, el periódico londinense The Times señaló el domingo que los autores del asesinato de Al Mabhuh en su hotel en Dubai le suministraron una droga que le produjo un ataque al corazón, fotografiaron todos los documentos de su maleta y colocaron una señal de “no molestar” en la puerta.

Según el reportaje, el cuerpo de Al Mabhuh fue descubierto por el personal del hotel Al Bustan Rotana después del almuerzo el día 20 de enero. No había signos sospechosos y los doctores locales diagnosticaron un ataque al corazón, dijo The Times.

Nueve días más tarde, tras la extracción de unas muestras de sangre y su análisis en París, se constató que existían restos de veneno.

El informe de que Al Mabhub fue envenenado y que eso fue descubierto sólo muchos días después contradice otra información anterior. Fuentes de la seguridad de Dubai dijeron el pasado fin de semana que el cuerpo tenía rastros de quemaduras y torturas con aparatos eléctricos. El periódico The Khaleej Times dijo que aparentemente Mabhuh había sido asfixiado con una almohada.

A primera hora del sábado, Al Zahhar indicó que los asesinos de Al Mabhuh podrían haber llegado a los EAU como parte del entorno del ministro de Infraestructuras israelí Uzi Landau.

Landau tomó parte recientemente en una convención medioambiental en Abu Dhabi. En una entrevista con el canal Al Yazira, Al Zahhar señaló que era posible que los asesinos hubieran venido con él y entrado en Dubai asumiendo identidades distintas y utilizando pasaportes falsos.

Una fuente en Dubai dijo el viernes por la tarde que la policía local había logrado identificar a los hombres sospechosos de asesinar a Al Mabhuh.

Según el responsable de los EAU, la policía había iniciado una caza del hombre para capturar a los sospechosos que llevarían pasaportes europeos y había pedido ayuda a la Interpol. Él añadió, sin embargo, que ambos hombres habían aparentemente abandonado el territorio del Emirato.

Un informe secreto revela que Tony Blair mintió en su declaración sobre la invasión a Irak

Agencias - www.aporrea.org. Según informó el diario "The Independent", el Gobierno británico elaboró un plan secreto para alentar una rebelión contra el ex tirano Sadam dos años antes de la invasión anglo-norteamericana. El viernes, el ex primer ministro había dicho que el 11-S había cambiado la percepción del riesgo que presentaba Saddam.

Los británicos calificaron el plan de "contrato con el pueblo iraquí" para dar a entender que Londres apoyaría el eventual derrocamiento del ex tirano. En él se prometía ayuda, contratos petroleros, cancelaciones de la deuda, acuerdos comerciales y otras ventajas una vez que el gobernante fuera apartado del poder.

Frente a lo afirmado el viernes por Tony Blair, en el sentido de que los atentados del 11 de septiembre de 2001 habían modificado la percepción del riesgo que presentaba Saddam Hussein, el documento, con fecha del 11 de junio, prueba que el entonces primer ministro pensaba ya antes en un cambio de régimen en el país árabe.

"Queremos trabajar con un Irak que respete los derechos de su pueblo, viva en paz con sus vecinos y cumpla el derecho internacional", reza el documento.

"El pueblo iraquí tiene derecho a vivir en una sociedad basada en el imperio de la ley, libre de represión, de tortura y detenciones arbitrarias, a gozar del respeto de los derechos humanos, la libertad económica y la prosperidad", agrega.

El Gobierno británico ofrecía a un nuevo régimen iraquí la "reestructuración de la deuda" en el llamado club de París, así como ayuda del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y de la Unión Europea, que negociaría con Bagdad un acuerdo de comercio.

Se invitaría a empresas extranjeras a invertir en los yacimientos petrolíferos iraquíes y se ofrecería a los profesionales del país árabe cursos especiales de formación.

Otro documento secreto, un memorándum fechado en marzo de 2001, es decir, anterior también al 11-S, y que lleva la firma de John Sawyers, entonces asesor de política exterior de Tony Blair, aboga por propugnar junto a Estados Unidos un "cambio de régimen" en Irak.

Tras conocerse ese documento, Ed Davey, portavoz de política exterior del partido Liberal-Demócrata, único en oponerse desde el principio a la invasión del país árabe, puso en tela de juicio el testimonio prestado por Blair el viernes ante la comisión que investiga las circunstancias de la guerra de Irak.

Según Davey, el llamado "contrato con el pueblo iraquí" muestra que la intención de Blair fue siempre el cambio de régimen.

Por otro lado, de acuerdo el diario The Guardian, Blair será llamado de nuevo a declarar en público y en privado por la comisión de Irak, ya que parte de su testimonio pareció estar en contradicción con el prestado por el ex fiscal general Peter Goldsmith.

Irak demandará a EEUU y Gran Bretaña por secuelas de los bombardeos del uranio empobrecido

Press TV/Patria Grande - www.aporrea.org. El ministro iraquí de Derechos Humanos, Wijdan Mijail Salim, anunció que presentará una demanda contra Gran Bretaña y los EEUU por el uso de bombas de uranio empobrecido contra la población civil.

La demanda se sustenta en los resultados arrojados por sendas investigaciones emprendidas por los ministerios iraquíes de la ciencia y el medio ambiente.

Según los informes, durante el primer año de la invasión, EEUU y Gran Bretaña descargaron cerca de 2000 toneladas de bombas con uranio empobrecido en Irak.

Las radiaciones atómicas han incrementado el nacimiento de bebés con malformaciones genéticas al sur del territorio iraquí.

Médicos iraquíes reportan que ha aumentado sensiblemente el número de pacientes con cáncer, especialmente en aquellas ciudades que se convirtieron en blancos recurrentes de bombardeos yankis y británicos.

El ministerio solicitará que se indemnice a las víctimas de estas bombas.

Al menos 41 muertos en Irak por un atentado suicida contra peregrinos chiíes

Afp - www.aporrea.org. Al menos 41 peregrinos chiíes que iban a la ciudad santa de Kerbala murieron y otros 106 resultaron heridos en un atentado suicida cometido este lunes por una mujer cerca de Bagdad, según un nuevo balance del Ministerio del Interior iraquí.

"El último balance es de 41 muertos y 106 heridos en el ataque, que fue llevado a cabo por una mujer 'kamikaze", indicó el ministerio, precisando que había numerosos niños y mujeres entre las víctimas. El atentado se produjo durante un alto en la ruta a pie de los peregrinos, en la que reciben refrescos y colaciones, según Interior.

La suicida detonó la carga de explosivos que llevaba encima junto a un convoy de fieles que participaban, en el barrio de Bob al Sham, en las celebraciones de la fiesta chií del "Arbaín", que marca el fin de los 40 días de luto guardados por la muerte del imán Husein.

Centenares de miles de peregrinos chiíes acuden desde hace varios días a la ciudad santa de Kerbala, 110 km al sur de Bagdad. Las muertes violentas en Irak se elevaron el pasado mes de enero a 196, una cantidad similar a la de enero de 2009 (191), según datos oficiales revelados el domingo.

Ayer, tres convoyes de visitantes chiíes, que salían de distintas zonas de Bagdad para dirigirse hacia Kerbala, fueron objetivo de una cadena de ataques, que causaron heridas a diez personas, según fuentes del ministerio del Interior.

Ante el comienzo de las celebraciones de la comunidad chií en las que participan miles de visitantes, el Gobierno de Bagdad ha comenzado a aplicar un plan de seguridad para proteger a estos fieles de posibles ataques insurgentes.

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